REFLEXIONES

Aunque el mundo del conocimiento científico ha dotado a la humanidad de poderosas facultades para curar, edificar, cambiar y dirigir diferentes áreas de la vida, el mayor de todos los dones aún viene sólo de las amorosas manos de Dios. Ese gran don ¡es la Vida!


En el momento de mi nacimiento se me dio el aliento de vida, y por eso bendigo el Gran Poder de Dios. Con el don de la vida puedo ser un canal a través del cual puedo compartir con los que rodean: la felicidad, fortaleza y esperanza que poseo. De esta manera, el don de vida que Dios me ha dado forma un círculo completo de bendiciones al iluminar los corazones de otros.


Aún cuando haya momentos tenebrosos que parezcan arrojar oscuridad sobre mi mundo, aún tengo el don de la vida. Aparto de mí las nubes de la incomprensión y veo que la vida es más que sólo respirar. Es estar gozoso, radiante y entusiasmadamente vivo, con todo el deleite recibido del Padre. HOY DOY GRACIAS POR EL DON DE LA VIDA.


“DIOS ME HA DADO UN ESPÍRITU ILUMINADO Y VICTORIOSO, SOY LIBRE Y DUEÑO DE MÍ MISMO, Y MI ALMA ESTÁ SATISFECHA”.