MARÍA ENSEÑA A JESÚS

La Madre María le enseñó a Jesús a nunca aceptar las apariencias de enfermedad que había en Egipto e Israel en esa época; de haber aceptado esto, habría desordenado sus cuerpos internos y el cuerpo físico también, lo que le hubiera impedido manifestar la misión que había escogido. La Madre María se ocupaba diariamente de que Jesús practicara el uso de la “Llama de la Resurrección” que había aprendido en Luxor, devolviéndole su lozanía y perfume a las flores marchitas, o sanando y resucitando pájaros heridos y muertos, por medio de la imposición de manos. Jesús, al igual que todos los niños, venía de sus juegos con moretones y rasguños en el cuerpo, y la Madre María le decía que no lo magnificara; por el contrario, que pusiera su atención en la perfección de su cuerpo, y de inmediato se sanaba.


Extracto del Libro “Curación Metafísica”, de Rubén Cedeño.


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