CRISTO SANADOR

El regalo más grande que puedes ofrecerle a alguien que tiene una apariencia de enfermedad es reconocerle, bendecirle y despertarle el “Cristo Sanador Interno” que lleva, diciéndole como saludo: “¡Bendigo tu Cristo Sanador Interior!”. Tú puedes llamar a tu “Cristo Sanador Interno” para todo lo que necesites, cuando quieras curar algo. Reconoce que el “Cristo Sanador” es Dios dentro de ti, con todo Su Poder.


Cuando nos enfermamos y deseamos curarnos, o queremos darle ánimo a un enfermo, podemos expandir la conciencia e incluso repetir verbalmente: “Yo Soy el Cristo Sanador”. Podemos hacernos amigos de nuestra “Conciencia Crística” y expandirla como salud para nuestro cuerpo. “El Cristo” dirige todas las funciones biológicas de nuestro vehículo físico de manera perfecta, porque lleva impreso el “Plan Divino de Perfección” del funcionamiento de nuestro cuerpo. Si necesitamos salud, reconozcámoslo como “CRISTO SANADOR”. No hay dolor que el Cristo no borre. El Cristo Sanador dentro de mí cura ahora toda apariencia de enfermedad.


En el Nombre de la Divina y Todopoderosa Presencia de Dios, nos declaramos abiertos a todas las Fuerzas Salufíferas del Universo.


Extracto del Libro “Curación Metafísica”, de Rubén Cedeño.



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