RECUPERÁNDONOS

Si bien a los facilitadores se les exige, también deben recibir. Una vez al año, los facilitadores deben tomarse unas vacaciones o hacer un viaje de instrucción a una zona arqueológica, cultural e históricamente importante, para que se reconforten; porque tienen derecho a recuperar sus fuerzas, conocimientos y energías para continuar. Hay que darle reposo al guerrero.


La Madre Teresa, al principio de su labor, creía que debía entregarse sin descanso a trabajar, pero comprendió que todos los días hay que tener unas horas de descanso, un día de descanso a la semana y, anualmente, unas vacaciones, que pueden ser de estudio.

Extracto del Libro “COMPASIÓN INFINITA” de Rubén Cedeño