ISLAM


El Cairo, 22 de julio de 2004

NOTA PRELIMINAR

Llevo casi treinta años madurando la redacción de este artículo sobre el Islam, tiempo durante el cual he realizado múltiples viajes a países islámicos como India, Egipto, Palestina, Jordania, Turquía, Marruecos, Uzbekistán, meditando y observando durante horas, infinidad de mezquitas, leyendo el Corán, documentándome, dejándome envolver por la magia de esta religión y el canto de los muecines a la hora de la oración. En Turquía tuve el privilegio de contemplar los pelos de la barba y el diente de Muhammad, en el palacio de Top Khapi. En la Mezquita de la Roca, en Jerusalem, he pasado días incontables, percibiendo la Ascensión de Muhammad en tan sagrado lugar. Después de algunos atentados perpetrados por personas supuestamente islámicas, me veo en el compromiso de expresar aspectos bellos y nobles de esta religión, pues no todos los que la profesan son terroristas, como algunas personas creen.