MAESTRO DE COMPASIÓN

No somos nada, ni siquiera dignos de ser llamados discípulos, no seguimos a ningún maestro.

Todos los aspirantes y practicantes de la “Compasión Infinita” estamos unidos como en una orden religiosa, sin orden, reglas, iglesias, convento, monjes ni prelados; y Avalokiteswara está a la cabeza de este movimiento de personas, tal vez llena de defectos, de problemas, de una cantidad de cosas, pero dispuestas a dejarlo todo por comunicar la Enseñanza y aliviar el sufrimiento a los demás. Avalokiteswara nos inspira.

Avalokiteswara siempre está con el primero y el último de cualquier grupo; por eso nosotros, al igual que Él, tenemos que socorrer a todo el mundo, sobre todo al último, al más pobre, más ignorante, más odiado, más rechazado, más condenado, más insultado, más feo, más enfermo, más odioso, más peleón y con más rencor. Pero no para apoyarlo en su mala calificación de la energía, sino para socorrerlo con las miles de manos auxiliadoras de Avalokiteswara, que es dar la Enseñanza y transformar.


Extracto del Libro “COMPASIÓN INFINITA” de Rubén Cedeño

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