VIVIR EN AMOR COMPASIVO


Vivir en Amor Compasivo no debe asustar a nadie; esto no es andar con un hábito marrón, muerto de pena y miseria, ni vivir en un claustro, salir por la calle pidiendo limosnas y vivir apartado de la familia; eso es lo que todo el mundo le espanta de este tipo de vida. Nada de eso. Es todo lo contrario: andar de múltiples colores, divertidamente, enseñándole a las personas a ser positivas. Pero nada es obligado; en esto se participa voluntariamente, por eso somos felices.

Cada uno en lo que está –en el club, la peluquería, el consultorio, en el bufete, la editorial, el banco, de jardinero o en la escuela-, puede transformarse en un Ser de Amor Compasivo, prestando servicio.


Extracto del Libro “COMPASIÓN INFINITA” de Rubén Cedeño