MI ÚLTIMA ENCARNACIÓN


¡Oh, Amadas Flores de Loto que descansan en el Pecho del Eterno Dios, me inclino ante la fragancia de sus pétalos abiertos, en agradecimiento por la oportunidad que me han ofrecido de brindarles mi Amor!

¡Cuánto tiempo he amado la vida! Y ahora, según me han dicho Aquellos que gobiernan la evolución de este pequeño planeta, ustedes han expresado, ante la Hueste Celestial, ser amantes de la vida. Cuán feliz estoy de encontrar a tantos seres que han demostrado amor por la vida.

Extraído del libro CAMINO DEL MEDIO de Gautama