MEDITACIÓN DEL SEÑOR GAUTAMA


Luego que el Señor Gautama dejó el camino de las austeridades externas y se alimentó correctamente, hizo lo más grande que se puede hacer: quedarse quieto en meditación.

Escogió la sombra de un frondoso árbol, en un lugar tranquilo, a la orilla del río donde por poco muere ahogado por su debilidad; donde había conocido a Sújata, quien le había dado de comer; y donde había tirado su cuenco a la corriente, para ver si en esa encarnación iba a llegar al Despertar Absoluto de su Conciencia o a desenvolver el Bodhi.

Extraído del libro GAUTAMA de Rubén Cedeño