LA FLOR QUE DEBE ABRIRSE


La "Flor" que hay que buscar en la "Vivencia Espiritual" es el Loto Crístico del "Dios Interior", que se abre cada vez más con cada aprendizaje, después de cada tormenta vivencial, de cada prueba difícil, de sentirse abandonado y desvalido, o de haber sufrido una crisis propia de la existencia. Todos estos accidentes del vivir son propios del "yo personal" que lucha contra el "Yo Superior"; por esto, hay que hacer desaparecer la influencia del "cuaternario inferior", ignorándolo -sin luchar, sin magnificarlo- y quitándole poder, al decirle: "Tú no tienes poder".

Así como en Metafísica hemos simbolizado el "Dios Interior" como un "Corazón con Tres Llamas", para los rosacruces, la masonería y el cristianismo, el símbolo es la "Rosa"; y en Oriente, para el Buddadharma y el hinduismo, es una flor, especialmente , el Loto. El Loto nace en el fango, que es la suciedad de la vida, y se abre a la luz solar, que es la Divina Presencia de Dios "Yo Soy". Los rosacruces todavía usan, como saludo: "Que las Rosas florezcan en tu Cruz", refiriéndose al despertar de la "Chispa Divina". Por eso, su símbolo es una rosa blanca en el centro de la cruz, cuyos brazos representan el "cuaternario inferior".

Extraído del libro Tercera Iniciación de Rubén Cedeño