Como Maestro de Sabiduría, el Rey Akbar era protector de las artes. En en centro del palacio rojo de Fatehpur Sikri, mantenía una especie de isla hecha de piedras talladas en medio de una piscina llena de agua, donde se colocaban los músicos, especialmente uno que era su favorito, llamado Mian Tansen, quien tenía poderes tan extraordinarios que un día, a plena luz, hizo oscurecer todo entonando un "raga". Este lugar todavía tiene una acústica muy poderosa, ya que el agua es transmisora del sonido. En su habitación, en la parte de arriba, Akbar se ponía a escuchar todo lo que se interpretaba aquí, porque el agua le servía de fondo acústico, proyectando el sonido hacia el sitio donde Él estaba. Todo esto, supuestamente, se inundaba con la sonoridad del lugar. Estos Maestros, durante Sus vidas, fueron personas que cultivaron muchísimo el arte, la ciencia y la astronomía.

 

La música hindú no busca el brillo de las orquestaciones ni las reglas de la armonía tradicional escolástica, sino que es individualista, subjetiva; se imbuye en la armonía personal, buscando contactar la presencia de Vishnú en cada corazón humano, para armonizarlo con el cosmos.

 

 

 

 

 

Extraído del libro Sanátana Dharma - Enseñanza Eterna  de Rubén Cedeño

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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