MEDITACIÓN NATURAL


Todo el mundo practica la Meditación de forma instintiva, coloquial, personal, individual y externa, cuando sostiene el orden, limpieza y mantenimiento de algo, como la casa o la habitación; lo mismo hace un jefe de familia con su hogar, su pareja y sus hijos; también lo realiza el director de una orquesta, empresa, colegio o instituto; igualmente, un responsable, serio y honesto alcalde o gobernador; más aún el presidente de un país; un poco más, el director de un organismo internacional.

Cuando una persona no respeta la propiedad ajena o la vida de otro, sea consciente o inconscientemente, por causa y efecto, la vida lo conduce a un confinamiento en el cual, encerrado, aislado e incomunicado en una prisión, no le queda otra acción para hacer más que meditar en lo que ha hecho y sentir, en carne propia, sus propias felonías.

Cuando alguien embiste emocionalmente, hace daño, maltrata, calumnia y es injusto, lo hace sin darse cuenta plena de que realiza un mal, entonces, de repente, sin aparentes motivos, le aparece una enfermedad que lo recluye en una cama o en un hospital, donde, en largas horas e interminables días, a veces inmóvil y en soledad, es obligado a meditar en todo lo que ha hecho, confrontándose con la desarmonía que ha generado.