JESÚS Y EL INVIDENTE DE SILOÉ


Foto Rubén Cedeño en el Estanque de Siloé.

Ruben Cedeño

Septiembre 9. 2015

Libro: “Jesús”

Es muy difícil abrirle los ojos a quien está empecinado en su punto de vista, sus convicciones, dogmas, supersticiones, creencias, ideas o el que se empeña en tener la razón sin poseerla. Hay tanta gente que dice una cosa y después dice que no la dijo; que se divide y se separa y luego dice que no odia, se proclama en amor y unidad; hay quien dice que entiende y no comprende nada, está el que se deja llevar por chismes y lo afirma como verdades. Este es el caso del invidente de Siloé.

Siloé es la antigua fuente de la que se abastecía de agua Jerusalén donde Jesús y un invidente en un momento se encontraron. Jesús tomó saliva de su boca, por donde sale la Enseñanza, la mezcló con tierra, que es la manifestación de las cosas y las untó, se las puso al invidente, lo mandó a lavarse en la fuente de Siloe y este de repente vio.