FACILITADOR IDEALIZADO - POR RUBÉN CEDEÑO

RUBÉN CEDEÑO RESPONDE A EDGAR SHAISTER Valladolid 23.11.2014 ¿Por qué el estudiante no debe colocar al facilitador en un pedestal?

Todo lo que pongas en un pedestal, en un lugar alto, corre el peligro que se caiga y se quiebre. Del piso no se cae nada, todavía no se ha dado el primer caso que alguien se caiga del suelo. Si no quieres que algo se te caiga, ponlo en el piso. Así que… ¡Todos los facilitadores al piso!

Al facilitador se le ama inquebrantablemente, se le ayuda en su labor, se le atiende en lo que se pueda, pero algo que nunca se puede hacer, es ponerlo en un pedestal, eso no se debe hacer nunca jamás, ni siquiera con los Adeptos de la “Gran Hermandad Blanca”. Si supieran las decepciones que sufren algunos discípulos cuando conocen a un verdadero Adepto, muchos se escandalizan tanto que se van del sendero espiritual al instante.

El vulgo cree que los Adeptos están amoldados a los patrones de perfección que la mente de la gente imperfecta se imagina y no es así. Cuando ven por ejemplo, al Maestro el Morya fumando tabaco; Jesús cayéndole a latigazos a la gente encarnizadamente, condenando inmisericordemente e insultando a los fariseos o maldiciendo higueras; como así también pueden enterarse que algunos de los Maestros critican o se ríen de lo que hacen otros de Ellos o parcializándose por un bando en una guerra y atacando al otro, la gente se espanta, no lo puede creer y a veces los condenan encarnizadamente. En ciertas ocasiones si oyen decir esto en una charla, dicen que es mentira, se disgustan, se levantan y se van o, si lo estaban leyendo, cierran el libro y no quieren saber nada de eso. Esto es inseguridad en lo que se está, fanatismo, sin dejar de ser superstición.