CARTAS DE LOS MAESTROS - POR RUBÉN CEDEÑO

RUBÉN CEDEÑO RESPONDE A EDGAR SHAISTER Madrid, 15.11.2014 Existe un libro llamado cartas de los Mahatmas a A.P Sinnet, ¿por qué no se le ha dado tanta difusión? ¿Piensas que los estudiantes deben considerarlas dentro de sus estudios metafísicos? ¿Por qué los Maestros ya no envían cartas a sus estudiantes como lo solían hacer en los buenos tiempos de Blavatsky? Hay libros, óperas, obras de teatro, así como películas que son muy conocidas, no porque se les dio o se les dé difusión, sino porque la humanidad misma al gustarle, se encarga de difundir su aceptación. Se ha creado un libro llamado “Cartas de los Maestros” que contiene los manuscritos de un buen número de cartas escritas mayoritariamente por el Maestro El Morya y el Señor Koot Hoomi y que he tenido la oportunidad de tenerlas entre mis manos varias veces en mi vida, ojearlas y contemplarlas detenidamente, que están en la Biblioteca Británica en Londres desde 1939. Estas cartas fueron recibidas materializándose en el sitio que era menester por dos métodos ocultos: El primero fue por medio de estampados, una forma muy misteriosa, es como decir una especie de carta recibida como por lo que hoy conocemos como correo electrónico donde la letra y la página son una misma cosa, pues así estaba la escritura de los Mahatmas incrustada en el papel, formando parte del mismo papel. La otra forma de recibir estas cartas fue por medio de la Precipitación que aparecían de la nada. Como ves, los Maestros no necesitan de canalizaciones para decir lo que tienen que comunicar en un momento determinado o se aparecen en persona o mandan una carta de puño y letra, eso para “Ellos” no es nada. Sé que los canalizadores y partidarios de esas cosas inventarán razones, para justificar las canalizaciones, pero la verdad es otra. Estas cartas son muestras de verdades irrefutables. “Cartas de los Mahatmas” no es un libro famoso porque no es complaciente, aquí los Adeptos informan lo que es realmente el vivir Espiritualmente de una forma que la mayoría de los que se dicen de la Nueva Era rechazarían de plano y criticarían, porque sus autores son tajantes al exponer los requisitos, los principios espirituales y los tildarían de autoritarios, inflexibles, parcializados, asunto que de hecho ya los han acusado de esto. Pero los Mahatmas allí dicen las verdades sin tapujos, sin esperar quedar bien con alguien ni querer hacerse populares. Esta es la razón por la que este libro no es tan popular entre la población espiritual poco profunda, pero son casi un manual de conducta para todos aquellos que realmente buscan o están en el real objetivo de la unificación con el Principio Vital Individual y así también como universal, llamado “Alma Una”. No es que los demás libros de los Maestros de Sabiduría, como los publicados por organizaciones estadounidense tengan alguna minusvalía, claro que no, pero lo que persiguen es diferente, es atraer, solucionarle problemas a la gente y darle una visión un poco “light” de lo que es realmente la espiritualidad, para tal vez hacerlo atractivo, y asomar algo del sendero pero a muy largo plazo, ya que la complacencia con que son expuestos no permite más. Al respecto de esto dice el Maestro Koot Hoomi: ¿Cuándo sabrán y comprenderán, algunos de ustedes, lo que somos realmente, en vez de complacerse en un mundo de ficción? No solamente eso, sino que cuando los Maestros hablan en serio, muchas veces son tan tajantes e inflexibles que son mal interpretados, como cuando el Maestro Koot Hoomi le dice a un estudiante respecto al Maestro El Morya que su estado natural es la brusquedad: Simplemente, usted interpretó mal la natural brusquedad de M. siempre que escribe o habla en serio. Por muy largo tiempo en mi vida me reuní con un grupo de entrañables amigos, que su más delirante pasión eran estas “Cartas de los Maestros” y no sabes lo serios que eran y lo que disfrutábamos haciendo citas de lo que los Mahatmas decían aquí y allá. De hecho todavía me deleito algunas veces con estudiantes de Metafísica un poquito más avanzados que los demás, cuando leemos, explicamos, analizamos y discutimos, la carta número 10 del Maestro Koot Hoomi, llena de una gran sinceridad, profundidad y verdad que puede pasmar a cualquiera, sobre todo cuando habla del concepto de Dios y tira por tierra implacablemente todas las teorías teológicas de las religiones, incluso cuando llega a decir algo tan tremendo como: “Ni nuestra filosofía ni nosotros mismos creemos en Dios”. Por supuesto se está refiriendo al Dios conceptual de los teólogos. Más adelante el Maestro aclara: La palabra "Dios" se inventó para designar la causa desconocida de esas consecuencias que el hombre lo mismo ha admirado que ha temido, sin comprenderlas; y puesto que nosotros proclamamos y somos capaces de demostrar lo que proclamamos, es decir, el conocimiento de esa causa o de esas causas, estamos en situación de sostener que no existe ningún Dios o Dioses detrás de ellas. La idea de Dios no es una idea innata sino una idea adquirida. En otra carta el mismo Maestro Koot Hoomi alerta sobre aquellos que creen que todo está bien, que la humanidad está salvada porque todo el mundo realizó su Dios Interior o el Cristo, que porque se leen algunos libritos de los Maestros no les hace falta más nada y les dice algo que truena por los aires debido a su lógica: ¿Olvidan que si cualquiera pudiera convertirse en un Dios creador en esta raza, adquiriendo conocimiento con tanta facilidad, no habría ninguna necesidad de las Razas Sexta y Séptima? Estas “Cartas de los Maestros” contienen lineamientos, enseñanzas, que parece que no hubieran sido escritas para quienes fueron dedicadas, ya que algunos de ellos terminaron fuera de la espiritualidad como el propio Sinnett a quien están dedicadas muchas de estas misivas. Indudablemente conociendo un poco el pensamiento de estos Maestros, que nunca han dado “puntada sin hilo”, se ve a las claras que “Ellos” avizoraban que eran para un estudiantado insospechado más allá de a quienes iban dedicadas, que tomarían de ellas el tesoro de directivas y sabidurías que contienen y por eso he hecho que el estudiantado de la Metafísica las conozca, las estudie y si puede, pongan en práctica lo más posible lo que allí se recomienda. Los Adeptos siguen haciendo de todo lo que ves que hacían en la época de la Blavatsky, y más todavía. El hecho que alguien no sepa algo, no le da derecho a negarlo. ¿Y qué se creen, que porque se leyeron unos pocos libros de los Maestros mal comprendidos e interpretados, ya saben todo lo que se puede saber de Ellos? Pues si se cree eso, se está muy mal. “Ellos”, los Maestros de Sabiduría se cuidan mucho y en exceso, sobre todo de las malas interpretaciones de su sabiduría por los que no son suficientemente sensibles, comprensivos, amorosos y compasivos. No porque la gente sensible y compasiva dentro de los asuntos del espíritu sea de una casta superior, sino porque han sido probados y entrenados y están preparados para entender las palabras de los Adeptos y Ellos no van a ser tan tontos que van a exponerse al mundanal gentío para que los critiquen, condenen, calumnien y destrocen como lo hacen con muchos de sus estudiantes, por apenas levantar una pequeña punta del velo o rasguñar apenas la superficie de un hálito de la Verdad. Ellos, los Hermanos Mayores aman en demasía a la humanidad, la ayudan en todo como nadie más lo hace, pero lo ejecutan anónimamente, sin que nadie lo sepa y sus Sabidurías, sus Secretos, eso no los sabe nadie sino aquel que por sí mismo los descubre al recorrer el velo por su profundo amor por los demás, su extrema sensibilidad, al saber perdonar de hecho, no de palabras, en aras de permanecer en unión fraternal con quienes aman o han amado. “Ellos”, los Adeptos, apenas revelan en algunos de sus libros una micro milésima parte de lo que saben y esto, aunque pequeño, es tan basto para la minúscula mente de los humanos, que les bastaría encarnaciones para digerirlo, apenas comprenderlo y realizarlo. Cualquiera que tenga este libro de las “Cartas de los Maestros” si no tiene avivada la inteligencia, y la sensibilidad suprema del amor por todos, al abrir la primera página puede tirar el libro a un lado, por no entender ni un ápice del mismo. Este no es el libro para hacer la expansión de la Enseñanza, hay otros. Pero tiene que existir enseñanza más avanzada para los que la requieren y por eso este libro, como algunos otros que por allí existen. Hay leche para los niños, y suculentos menestrones para los más grandes.

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