SENDERO - POR RUBÉN CEDEÑO

RUBÉN CEDEÑO RESPONDE A EDGAR SHAISTER

Tánger – Marruecos, 7.11.2014 ¿A qué se refiere el uso del término “Sendero”? ¿Por qué el aspirante al chelado puede llegar a sentir una profunda soledad en comparación a los hombres de común condición? ¿Cuáles son los tan nombrados peligros y horrores a los que se nos dice que el aspirante al discipulado tiene que enfrentar y que pueden horrorizar al candidato? “Sendero” es una palabra acuñada en sentido metafórico que puede ser exacta para algunos o inexacta para otros, y que define la “Vivencia Espiritual” superior, seria, entregada, que transita el discípulo espiritual o Chela que se consagra a Dios para servirle a la humanidad tratando de eliminarle sus sufrimientos y en ello se va desenvolviendo su Alma o Cristo Interior. Es posible que al estudiante en medio de la persecución de este objetivo, primero le aparezca un facilitador que puede ser discípulo de uno de los Adeptos de la Gran Hermandad Blanca, que lo entrene en los primeros pasos. Esta modalidad de facilitador puede variar de acuerdo a la línea discipular, el Rayo de actividad de la escuela espiritual y las características de trabajo del Adepto con que se asocie. En la Metafísica este facilitador es físico y auxilia de forma directa los estudios y progresos del estudiante. En otras escuelas este facilitador puede asumir el título de secretario y no saberse su identidad, en otras se puede conocer su identidad pero no se establece contacto físico con él.

Si todo va bien, mientras se presta servicio y se pasan determinados entrenamientos que se pueden traducir como pruebas, es posible que el aspirante sea tomado por el Maestro del facilitador y seguir adelante en lo que se llama propiamente el Sendero donde se transitan las “Iniciaciones Superiores”. Estas iniciaciones van desde la 1º a la 5º hasta que el transeúnte del Sendero se convierte en un Adepto. Luego de esto, el Sendero se bifurca en siete varias posibilidades diferentes para seguir adelante en posteriores desenvolvimientos hasta conseguir otros supremos logros de alcance inconcebible. Eso sí, en cada una de las modalidades de desenvolvimiento del Sendero la constante siempre es: COMPENETRARSE MÁS Y MÁS CON LA AYUDA A LOS SERES HUMANOS MOVIDO POR EL AMOR COMPASIVO.

La Enseñanza Espiritual Metafísica trabaja en la persecución de este propósito, en una de las escalas específicas, dentro de este Gran Plan.

No todo el mundo está transitando “El Sendero” ni es discípulo espiritual y por supuesto la direccionalidad de los intereses de un ser común con un “transeúnte del sendero” son diferentes. El ser humano común tiene sus intereses y puesta su atención en complacer su pareja, velar los intereses de sus niños, su familia, ir de farra con sus amigos, conseguir un mejor trabajo, auto, y demás aspiraciones materiales. El discípulo, sin abandonar la familia y sus amigos, ha ido acomodando todo de tal manera que ya sus intereses estén cada vez más, solo puestos en el auxilio a la humanidad, entregándose a ella para servirla, a la par que se va dedicando a ir perfeccionando su personalidad, corrigiendo sus defectos, transmutando sus negatividades hasta poco a poco irla ascendiendo para llegar a lograr que se funda y volverla una con el Alma. Todo esto puede hacer que al discípulo aceptado lehaga sentir una profunda soledad en comparación a los demás seres comunes y eso como se ha explicado tiene su lógica.

En cuanto a los peligros y horrores que se dicen que puede tener el aspirante o el discipulado, que tiene enfrentar y que lo pueden horrorizar, se ha escrito mucho y podemos mencionar algo de eso. Generalmente cuando un discípulo va muy bien encaminado, se le están dando o se le van a dar grandes oportunidades de vida, para amplificar su servicio, donde la Jerarquía a veces provee de ciertas facilidades para el desempeño de la obra, como puede ser determinada libertad económica, una amplia paleta de posibilidades para dar a conocer el mensaje, viajes, e innumerables privilegios más, es lógico que el Maestro y la Jerarquía que va a hacer ese esfuerzo por proveer o seguir proveyendo a ese discípulo de todo lo antes mencionado, requiera de una garantía, no vaya a ser que el estudiante a mitad de camino deje todo colgado por una pareja de la que se enamoró, realizar un deseo que le quedó incumplido del pasado, lo obstaculice un trauma que no puede superar, un problema de cualquier tipo o sabe Dios cuántas cosas más.

Bueno, para no gastar pólvora en buitre, antes de que una deserción afecte el proyecto, el Adepto que está a cargo del plan donde trabaja o está supuesto a trabajar determinado discípulo, le pone todas esas pruebas de antemano. Si no se deja seducir por ninguna tentación y sale victorioso, no hay problemas, continua o se inicia a trabajar dentro de ese Gran Plan para el cual fue probado y aprobó. Si el candidato falla, como indudablemente tenía o sigue teniendo cierta aspiración espiritual, él tiene la oportunidad de seguir en una espiritualidad a la medida de sus medianas posibilidades, pero por supuesto la oportunidad de hacer el gran salto del que tuvo oportunidad de dar, no lo tendrá, eso lo perdió. Lo más seguro es que el que pierde la prueba, para sentirse bien, se inventa razones muy lógicas para él, de que está mejor donde está y la verdad es que es cierto. Lo otro hubiera sido un desastre porque no estaba capacitado. Si más adelante quiere continuar tendrá que volver sobre sus pasos nuevamente, volver a pasar las mismas pruebas que un día falló y aprobarlas. Esto es tal cual un escolar que reprueba una materia y tiene que repetir la asignación y los exámenes hasta aprobar la materia.

La gloria de Dios, el trabajar por la humanidad directamente con la Jerarquía Espiritual en el Sendero es tan grande y tan grande, que bien vale la pena pasar cualquier prueba y si es menester repetir la asignación por no haber pasado la prueba, ya que no hay felicidad más grande que la del “Sendero Espiritual”.

Además todo lo que se pierde del mundo por transitar el sendero, de todas formas se perderá en los caminos de la vida material porque todo es intrascendente, es ilusión desaparece, así que: “ES MEJOR PERDER LO VALIOSO POR LO QUE MÁS VALE, QUE PERDERLO POR LO SIN VALOR".

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