RECOMPENSA ESPIRITUAL - POR RUBÉN CEDEÑO

RUBÉN CEDEÑO RESPONDE A EDGAR SHAISTER

Granada, 4.11.2014

Generalmente se busca la espiritualidad con afán de recompensa, ¿es esta actitud la correcta?, ¿acaso no se debe buscar el conocimiento por amor al conocimiento, practicar la virtud por la virtud misma y practicar el bien por amor al bien y no con objeto de futuras recompensas? ¿Por qué se nos dice que nunca jamás se debe buscar la enseñanza espiritual con fines egoístas?

Cuando se practica la espiritualidad, se comunica o se presta algún servicio, se debe hacer sin ningún interés, sin esperar nada a cambio y esto conlleva no reclamar nada por haber hecho esto o lo otro dentro del grupo espiritual y ni siquiera mencionarlo. Como dice el dicho: “Que lo que haga tu mano derecha que no lo sepa la izquierda”. Si se busca, se espera o se reclama alguna recompensa por los servicios prestados supuestamente en el nombre de Dios o los Maestros, no se ha dado nada, se está vendiendo, hay “comercio espiritual”. Eso se usó mucho en una época y todavía se ve algo de eso, que por ayudar a una iglesia o grupo espiritual se dan los primeros asientos, estar más cerca del maestro o el derecho a ser enterrado dentro de un templo.

No hay dudas que el que más da, y sirve en el grupo no es igual al que nunca da ni sirve en nada. El que más da y sirve, por causa y efecto pero no por derecho, en la charla ocupará los primeros asientos, tendrá más información de primera mano que los demás, si viene el maestro estará más cerca, pero si esto no sucede así, no debe importarle, no hay que reclamarlo, no es un derecho.Casi siempre una de las pruebas del sendero consistirán en algún momento perder privilegios a pesar de haber servido más que los demás, y si se reclama, se protesta, se pierde todo.

Muchas veces a Santa Teresa de Ávila, siendo la fundadora y priora del convento y de muchos otros monasterios más, como prueba, su confesor el Padre Gracias, a veces le negaba la comunión y el asunto estaba en seguir como si nada hubiera pasado. Para una priora católica de un convento, soportar esa humillación delante de las demás monjas, es lo peor que le puede pasar. Estas pruebas, que más que pruebas son entrenamiento, van directo a eliminar el orgullo, la prepotencia, asunto que hace que se manifieste más el Cristo Interno.

Ante Dios y los Maestros solo se puede presentar una persona sin nada de ego, ni de orgullo personal, demostrado de forma factual en el trillar de la vida. Jesús en la Cruz fue despojado de todo derecho, todo privilegio, todo poder, fue puesto en cero. Ese es el modelo a seguir. El Crucifijo viene a ser el pensamiento forma de esa renuncia interna de estar sin derecho a nada aunque se merezca la totalidad del cielo. Sí, esto es muy fuerte, pero este siempre ha sido el sendero, lo es y lo seguirá siendo, en esto, el ir y venir de las eras no lo altera. El ego personal tiene que desaparecer y la única forma es esta. En un grupo donde se le rinda culto a tu ego, donde no se te niegue, no hay crecimiento. Aunque veas que a otros lo traten bien y a ti te humillan es la verdadera prueba, el real aprendizaje y hay que pasarlo, no será en vano, hay quien observa y lleva nota de tu humildad, tomándolo en cuenta como haber en tu futuro espiritual.

Esto ha sido lo que durante centurias en consagraciones tanto religiosas como a niveles ocultos, ha representado la postración de cuerpo completo en el piso, bien sea ante el maestro, el sacerdote o el iniciador. Pero esto no es una actitud de un momento en una ceremonia, sino ha de ser una actitud de vida constantemente. Sé que esto no es muy atractivo para el lector, para el que aprende, pero es lo que es, y algún día hay que enterarse de esto y toda la vida hay que vivenciarlo. ¿O qué creen, que son los enfermos postrados en una cama de un hospital, abandonados, despojados de todo derecho o ciertos presos injustamente en una cárcel? Son seres a los cuales la vida les está dando este aprendizaje, este entrenamiento, que si no se hace voluntariamente, la vida siempre lo obliga pertinentemente.

Estas cosas suceden en la Metafísica, no porque un facilitador o alguien con poder lo maquine, viene solo. Es parte del entrenamiento oculto que adviene, mientras el facilitador externo instruye y la Gran Hermandad observa en silencio detrás del velo, sin ser percibida

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