COMUNICANDO LA ESPIRITUALIDAD - POR RUBÉN CEDEÑO

RUBÉN CEDEÑO RESPONDE A EDGAR SHAISTER

Granada, 2.11.2014

A menudo se escucha decir que instruir esta bendita enseñanza es un asunto muy delicado, muchos son los que en su entusiasmo se precipitan a impartir la enseñanza, pero después terminan tergiversando todo y usando la enseñanza a su conveniencia. ¿Qué sugieres a todos aquéllos que desean impartir la enseñanza antes de que se precipiten a hacerlo?

Precipitarse a dar la enseñanza por su cuenta tergiversando y usándola a su conveniencia ha pasado y sigue pasando con algunos instructores de Metafísica que se van de los grupos por un motivo u otro y comienzan a improvisar por allí lo que se les ocurre, y eso no es lo peor, sino que están desviando a la gente que los escucha, entorpeciendo el camino de las Almas. No puedo decir nada bonito al respecto, lo he visto varias veces, no muchas, pero sí lo suficiente para saber qué pasa con esas personas. Al principio, apenas se han ido, parece que se van a comer el mundo y después se van apagando como una lamparita que se les va secando el aceite. Me preguntas, ¿qué consejo o sugerencias se pueden dar al respecto, antes de que cualquiera se precipite a dar la enseñanza?

Eso lo respondo y hago a diario, debido a la fuerte demanda que hay de Enseñanza Espiritual y de facilitadores. Bueno, son muchas cosas y no me voy a referir como las que se les puede decir, porque oírlas y leerlas no sirven de nada, sino cumplirlas. Un asunto muy importante es amar a toda prueba a las personas del entorno del grupo espiritual, y personas aledañas, incluyendo el resto de los seres humanos. Recuérdese siempre que las pruebas de amor existen y son muy fuertes, complejas y nada fáciles, ya que es el Amor en donde debemos estar más enraizados, fortalecidos y no quebrarnos nunca jamás. Vendrán engaños, enredos, malos entendidos, calumnias, opiniones y puntos de vista para probarnos en el amor al grupo, la enseñanza que se sigue, al facilitador, los estudiantes que se tienen y muchas cosas más. Un maestro no puede fallar en el Amor y por eso, antes de llegar a ser si quiera un estudiante, más aún, un facilitador y todavía más, un Adepto, tiene que ser probado y fortalecido inquebrantablemente en ello y no fallar.