DOCENCIA ESPIRITUAL - POR RUBÉN CEDEÑO

RUBÉN CEDEÑO RESPONDE A EDGAR SHAISTER

Granada 1.11.2014

Se nos dice que impartir la Enseñanza Espiritual es una enorme responsabilidad, ¿por qué esto es así?

Transmitir la Enseñanza Espiritual es una gran responsabilidad porque si se hace correctamente con verdades y principios asentados, corroborados, se puede conseguir formar un gran Adepto para la Hermandad Blanca y si se hace mal, se puede forjar un mago negro que le haga mucho daño a la humanidad.

Comunicar las “Enseñanzas Espirituales” es una de las actividades de servicio más loables de la vida, la más noble, uno de los hechos trascendentales de la existencia, pero es una enorme responsabilidad. No por esto debe dar miedo hacerlo. No hay asunto más peligroso en la vida que manipular una bombona de gas, porque si explota puede destruir casas y matar mucha gente, sin embargo millones de butaneros y gente de su casa, hasta con escasa formación académica en sus negocios y hogares las manipulan y no les pasa nada. ¿Por qué? Porque siguen un procedimiento, un protocolo muy estricto, que no se puede alterar, modificar, ni inventar, ni tener opiniones ni puntos de vista, porque cualquier falla puede hacer explotar todo. Igual es comunicar la “Enseñanza Espiritual”.

La “Enseñanza Espiritual” cuando se comunica responsablemente solo se transmite con instrucciones comprobadas, verdades asentadas, con un programa pedagógico de estudios, que se sepa que ha dado buenos resultados a través del tiempo, con una comprobación personal del que la expone, sin cobrar ni un centavo ni tampoco una suma sugerida, sin esconder debajo del tapete divisiones o traiciones, en un correcto idioma, en lugares que pueden ser sencillos pero de límpida excelencia, con dignidad, impecable educación, buenos modales y sobre todo con los objetivos muy claros, uno de ellos, el que los estudiantes siempre manifiesten la “Luz de su Alma” o “Cristo Interior”.

Una gran irresponsabilidad es comunicar una enseñanza que se descubrió el día antes y se revela al día siguiente, eso no se puede hacer, aunque sean grandes verdades, porque hay que vivenciarlas, comprobarlas y eso lleva tiempo. Igualmente es una ineptitud comunicar una enseñanza que no se ha comprobado su veracidad por no tener el tiempo suficiente practicándola, ni participando dentro del grupo que la genera. No se puede transmitir lo que no se ha vivenciado, porque se pronuncian palabras fatuas, y eso es lamentable, pero no hará mucho daño, porque por principio de vibración, cuando se pronuncian palabras superfluas se atraen personas huecas y de allí no pasará y aunque pase, no trascenderá. Lo que hay que tener mucho cuidado es no poner a transmitir la enseñanza a personas insensibles, sin corazón, sin sentimientos, traidoras, que no sientan nada por las personas, ya que tarde o temprano se volcarán en hermanos de las sombras.

Toda la vida, la Verdadera Enseñanza Espiritual se ha protegido a sí misma de los irresponsables, ya que no la entienden, no se sienten estimulados por sus principios y allí se consuma el propio resguardo de la Verdad.Comunicar una enseñanza fallida crea mal karma, así como facilitar una enseñanza certera trae universos de Luz al que la imparte. ¿Cómo saber cuál es la Enseñanza certera y cuál es la trucha? Jesús dio la fórmula para saberlo y es muy fácil: “Por los frutos los conoceréis”

Aplicando esto, recuerdo claramente cuando conocí a Conny Méndez y el grupo de personas que la acompañaban, al verlas a todas avocadas a hacer algo por los demás, preocupadas por procurar el bien a toda costa, nobles de corazón, además de excelentemente bien vestidas y peinadas, opulentas y dadivosas; reconocidas personalidades del mundo de la política, la diplomacia, la cultura, las artes y la literatura. Y aunque no las conocía, me dije: “con personas así, esto no puede ser malo”. Estaba viendo los frutos. Por eso la docencia espiritual es una gran responsabilidad y hay que cuidarse en ello celosamente. Muchas de las personas del público que asiste a las charlas o ve los escritos y avisos de Metafísica por los medios informáticos, observa, escruta, analiza, se da cuenta, sobre todo los más inteligentes, los mejores preparados que saben distinguir lo bueno, de nobles sentimientos, lo que tiene sabiduría, lo de buen gusto, y lo sigue. El pueblo que no sabe mucho del asunto, la mayoría de las veces de manera instintiva sigue a los más sabios y los imita. Siempre lo noble, compasivo, bueno, constructivo y culto, invariablemente ha finalizado en muy excelentes términos.

La responsabilidad cuando se comunica la “Enseñanza Espiritual”, es como un maestro de música académica o ballet clásico que tiene un gran compromiso, porque el oído musical deformado por una mala educación, una voz mal impostada, una mala postura del violín o en el ballet después cuesta mucho corregirla y a veces si han pasado años en esta deformación, casi no se puede corregir. Por eso comunicar una enseñanza es una gran responsabilidad. Debido a esto los maestros de cualquier ciencia o arte que cuidan de su nombre y reputación y de las escuelas que los arropa, son tan estrictos y exigentes, esto es responsabilidad y en la espiritualidad se ha de ser más extremado, que en todo lo demás.Una comida de una franquicia dentro de una red de excelentes restaurantes, todos con los mismos menús, puede ser todo un dechado de buen gourmet, pero el empleado que prepara estos platos no tiene por qué tener muchos conocimientos de cocina, porque él no va a crear ningún plato, solo va a repetir esa comida que se hace en otros restaurantes de la cadena y sencillamente se sigue estrictamente por los protocolos, videos e indicaciones que la gerencia general de la franquicia envía para que, llevados a la práctica, todo sea de una suprema excelencia, y asunto resuelto.Así es a veces la transmisión de la Enseñanza Espiritual, existen protocolos escritos, programas de estudios, manuales de conducta de cómo se debe proceder y si la persona interesada en comunicar la enseñanza, se atiene a eso, no hay mucho peligro en hacerlo. Es como el butanero o el ama de casa con la bombona de gas, tiene una gran responsabilidad, un tremendo peligro en la mano, pero si hace lo que está prescrito en su manejo, no correrá ningún riesgo. Eso hacemos en los grupos de Metafísica para comunicar la “Enseñanza Espiritual”.

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